De la mano de la conquista europea de América nació una de las grandes dicotomías que atravesaría la historia moderna de este continente y que, en el siglo XIX, fue formulada en dos supuestos términos antagónicos: “civilización o barbarie”. De acuerdo con esta distinción maniquea —que en ciertas formas pervive incluso hasta nuestros días— eran consideradas “civilizadas”, y por lo tanto superiores, las costumbres y prácticas culturales provenientes de Europa (escritura, lenguas occidentales, monoteísmo, vestido, monogamia, sedentarismo, etc.), mientras que eran calificadas como “bárbaras” o “salvajes”, y por ende inferiores, aquellas que se diferenciaban de las primeras (oralidad, lenguas originarias americanas, politeísmo o panteísmo, desnudez, poligamia, nomadismo, etc.).

Con las independencias, esta dicotomía fue internalizada y utilizada para dar una identidad cultural a muchas de las jóvenes naciones americanas, que continuaron mirando hacia Europa. Sin embargo, en este nuevo contexto histórico, también España comenzó a ser asociada con la barbarie, en contraposición con los países del norte de Europa. Esta distinción se percibirá incluso en el seno mismo de la Península Ibérica, donde servirá para marcar diferencias entre lo rural y lo urbano, lo periférico y lo central, o entre la propia España y otras naciones europeas consideradas por distintos autores españoles como “más desarrolladas”.

Este seminario tiene como objetivo acercarse a algunas obras clave de las letras hispánicas del siglo XIX con el fin de comprender las características y los matices de una ideología que marcó la identidad de las naciones hispanas. Desde una perspectiva transatlántica, intentaremos analizar sus orígenes, sus características, así como sus diferencias y similitudes tanto en América como en España.